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martes, 15 de junio de 2010

Adivinando el pasado

Muchas veces se enviaban cartas dirigidas a la misma población, las alternativas para un comunicado eran tan escasas que no se tenía a la mano ni un recadero, un teléfono y mucho menos un telefono celular ó correo electrónico y conste que no hablo de siglos atrás, sólo de unos cuantos años, cuarenta ó más.

En mi baúl de recuerdos encontré una carta que ahora transcribo y debo admitir que a estas alturas aunque lo encuentro hasta cursi, en su momento lo escribí con tanto amor y con una gran dosis de ternura que espero les guste:

¿Cómo estas?
Solamente te envío esta nota para contarte lo mucho que te quiero y pienso en ti. Te vi ayer mientras estuviste hablando con tus amigos, te esperé todo el día deseando que hablaras también conmigo. Al llegar el atardecer te ofrecí una puesta de sol para cerrar el día y una brisa suave para que pudieras descansar y esperé.

¡Nunca llegaste! Me dolió, pero todavía te quiero porque soy tu amiga.
Te vi dormir anoche y deseaba tocar tu “sien”, por eso derramé la luz de la luna sobre tu rostro. Nuevamente esperé, deseando llegaras rápidamente del trabajo y me hablaras, mas no lo hiciste.

Mis lágrimas estaban en la lluvia, hoy te ves muy triste, tan solo, me haces doler el corazón porque comprendo, tus amigos te defraudan y te hieren muchas veces, pero yo te quiero, si tan solo me escucharas.

Trato de decírtelo en el cielo azul, en la tranquila hierba, lo susurro en las hojas de los árboles y lo respiro en el olor de las flores, lo pregono en los arroyos de las montañas y lo expreso en el canto de las palabras, te cubro con el tibio sol y perfumo el aire con esencias naturales.

Mi amor por ti es más profundo que los abismos, y más alto que los anhelos que en tu mente esperan, si tan solo supieras cuanto deseo caminar y hablar contigo, podríamos vivir una eternidad juntos en el cielo.

Yo se cuan difícil es vivir en la tierra, realmente lo sé, y quiero ayudarte también, ¡llámame! Habla conmigo, tengo tanto que ofrecerte…Bien, no te molestaré más, tú eres libre de escogerme, es tu decisión, yo te he elegido y por eso esperaré, porque te quiero, tu amiga Mayte.

Después de un buen rato de meditar sobre esto que escribí hace tiempo, siento que un corazón enamorado es capaz de decir tantas cosas, pero no me arrepiento, la vida nos entrega muchas alegrías y muchas tristezas, pero la vida tal como es, resulta un regalo tan exquisito que, solo tenemos que aprender a disfrutarlo en todo lo que vale.

Viva la vida y los regalos que de ella recibimos. Esta carta la envié a su trabajo por razón de que no quería hablar conmigo.
Por: Mayte Galicia

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