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lunes, 29 de agosto de 2011

Usa las afirmaciones positivas diariamente.

Por: Tony Dillard. En un día determinado, la mayor parte de los pensamientos que se nos ocurren, son negativos. Hay que tener en cuenta que cada pensamiento que se te ocurre y cada frase que dices es una afirmación. Si repites dicha afirmación (ya sea en la forma de pensamiento ó de frase cotidiana) entonces, eventualmente tu mente subconsciente lo tomará como una verdad. Cuando tu mente subconsciente cree que algo es verdad, actúa en consecuencia y hace que todo tu ser lo haga realidad. Por esto, es mejor tener pensamientos positivos que te hagan ir consiguiendo metas y progresar. Dos tipos de afirmaciones Las afirmaciones pueden ser positivas ó negativas, y las afirmaciones negativas no solamente no sirven a ningún propósito sano, sino que por el contrario, entorpecen tu desarrollo. Hacen que tu mente crea que vas a fallar en todas y cada una de las tareas que vas a hacer, creando un círculo viciosos que se refuerza a sí mismo. Por el contrario, una afirmación positiva crea un círculo virtuoso, te llenan de confianza en ti mismo y en lo que haces, y hace más fácil que alcances tus metas. Así, pués, adelante, usa las afirmaciones positivas para avanzar en la vida, pero primero debes de deshacerte de las afirmaciones NEGATIVAS, muchas de las cuales vienes repitiéndote a ti mismo desde que eras niño. Pensamientos profundamente arraigados dentro de ti, como “soy gordo”, “soy lento”, “le caigo mal a las chicas”, “soy un burro para el estudio” etc., son ciertos únicamente porque tú crees en ellos. La culpa de tenerlos no es únicamente tuya, muchas veces, cuando eres niño, las personas mayores (y sobre todo las “figuras de autoridad”) son los que te hacen creer que ciertas cosas malas sobre ti son ciertas. “Mira nomás, eres muy burro” le dicen los papás a un niño porque va mal en la escuela. La mente del niño altamente impresionable, se lo cree, y esta creencia marcará su destino, una vida llena de fallas académicas y personales. Si eres padre, te pido que recapacites sobre la forma en que te comunicas con tus hijos. No les hagas sentir que son incapaces en algo, ó que tienen mal aspecto físico, porque con el tiempo, esas frases se vuelven profecías que se cumplen. Al pasar el tiempo y crecer, el niño olvida quién fue el primero que le dijo que era un tonto. Y ya no importa, porque está convencido que efectivamente lo es. Primero quita lo negativo y luego agrega lo positivo. En una hoja de papel, en una columna pon lo peor que se te ocurra pensar sobre ti mismo. “No puedo evitar ser infiel”, “soy un borracho”, “no me dura el dinero”, son ejemplos. En la siguiente columna, pon en cada renglón una frase positiva que indique lo contario: “Amo a mi pareja y a mis hijos”, “controlo todos mis deseos, incluyendo las ganas de beber alcohol”, “el dinero viene a mí fácilmente y se multiplica”, serían las frases positivas correspondientes. Todas las noches, antes de dormir, repasa únicamente las frases del lado positivo. Éstas irán lentamente al paso de los días penetrando en tu mente subconsciente, y como la mente subconsciente toma todo de forma literal, se encargará de dirigir a tú cuerpo y a tú mente consciente para que dichos pensamientos positivos se hagan realidad. Prueba este experimento, verás que tu vida empezará a cambiar para mejorar.

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